La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, condenó en los términos más enérgicos el asesinato del reportero estadounidense James Foley en Siria y pidió la liberación de todos los periodistas cautivos en ese país. Bokova manifestó en un comunicado que existen pocas palabras para describir este crimen abominable, convertido en un cruel espectáculo por su grabación y difusión en video con el propósito de intimidar a los profesionales de la información, a gobiernos y a los ciudadanos.
