WASHINGTON (AP) — El nuevo virus que surgió en China tiene a los investigadores de todo el mundo apresurándose por hallar una vacuna contra una sorpresiva amenaza a la salud, sin la garantía de que la hallarán a tiempo.
Tan sólo unos días después de que científicos chinos compartieron el mapa genético del nuevo tipo de coronavirus, los investigadores de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés) elaboraron un posible ingrediente clave para la vacuna que esperan empezar a probar en abril.
Científicos de distintas partes del mundo, desde Australia hasta Francia, junto con varias compañías biotecnológicas y de vacunas, se unieron a la causa, buscando diferentes tipos de inoculaciones.


