
SEÚL, Corea del Sur (AP) — Científicos se apuraban para encontrar un tratamiento, operarios limpiaban todo tipo de artículos desde dinero a autobuses y se imponían cuarentenas desde una localidad turística en el Atlántico a una isla deshabitada en el Pacífico mientras el mundo seguía luchando el miércoles para contener la propagación de un virus.
Las preocupaciones sobre las consecuencias económicas de la creciente crisis por el COVID-19, la enfermedad originada por el nuevo coronavirus, se multiplicaron por el cierre de fábricas y la paralización de rutas comerciales y del turismo, mientras una creciente lista de países se preparaba para la posible llegada del virus. Ni los Juegos Olímpicos, que no comenzarán hasta dentro de cinco meses, pudieron evitar las especulaciones sobre su celebración.
“No esperamos un milagro en el corto plazo”, dijo Kianoush Jahanpour, funcionario del Ministerio de Salud de Irán, donde la cifra oficial de casos, 139, fue puesta en entredicho por algunos que piensan que el problema en la República Islámica era mucho mayor.