Con la ayuda de amigos, se le escabulló a los guardias que vigilaban su vivienda el 13 de agosto y se refugió en la casa de un desconocido que le hizo bolas rellenas de carne de cerdo, la primera comida en serio que tuvo en años.
La libertad de Gao duró poco. En menos de tres semanas la policía ya sabía que estaba en la ciudad de Jiexiu, en la provincia de Shanxi. Lo buscó casa por casa hasta que lo encontró, según dijo a la Associated Press Li Fawang, un simpatizante que lo había ayudado a escaparse. Se desconoce ahora su paradero.