LONDRES (AP) — Un peluquero de Beijing con esposa y un hijo está usando su tarjeta de crédito para comprar comida y para cubrir otros gastos mientras espera que reabra la peluquería donde trabaja. Un mesero de un restaurant de Kansas City se lava las manos a cada rato y cruza los dedos para que no le pase nada. Un chofer que hace entregas a domicilio en Gran Bretaña teme contagiarse de la gente que recibe los paquetes.
Mucha gente que quiere evitar contraer el coronavirus puede trabajar desde su casa o llamar enfermo si siente algún síntoma, pero una cantidad de personas que están en contacto con el público no pueden darse ese lujo.


















